Algunas son instantáneas, en poco tiempo puedes apreciar y confiar mucho en una persona, por lo tanto respetarla y este sentimiento puede llegar a ser mutuo, creándose una relación indescriptible, que no tiene comparación alguna. Sin embargo existe el riesgo de que ese sentimiento de confianza, apreciación y respeto pueda ser de un solo lado, mientras que él o ella no piensa igual, por lo tanto se puede malpensar ese sentimiento tan inocente de querer tener una persona en quien confiar, alguien a quien poder contarle una serie de cosas que te pasan, pero sí con el tiempo te vas dando cuenta que solo tú lo estás haciendo, te das cuenta que no es una realidad la amistad que estás viviendo, te das cuenta que tu simple pero a la vez tan compleja forma de ser ha hecho que las cosas pasen o mejor dicho que creas que las cosas estén pasando de una forma que en realidad no es.
Sin embargo en muchos casos, la amistad se va dando poco a poco, con pequeños detalles, con pequeñas gestos, miradas, risas y se va creando un lazo de confianza que tal vez en semanas, meses o años se convertirá en algo irrompible y te darás cuenta de que realmente formaste una buena relación con esa persona, te darás cuenta de que no fue nada forzado, simplemente se dieron las cosas, los hechos, los problemas, las alegrías y él o ella siempre estuvo ahí. Siempre te dio ese apoyo sin que tú se lo pidieras. Te darás cuenta que realmente tienes un amigo o una amiga que siempre estará a tu lado, siempre y cuando tú estés dispuesto a conservar esa amistad.
Dicen que lo más lindo en la vida es poder tener un amigo, un verdadero amigo, pero por la hermosura de esta relación existen en el camino una serie de tristezas, de llantos.
“Tengo miedo que se rompa la esperanza, que la libertad se quede sin alas”