domingo, 6 de febrero de 2011

¿Amistad?

Al iniciarse una amistad existe una ilusión que no puede ser comparada con ninguna otra, no es igual a la de una relación, no es igual a la de un proyecto, no tiene ninguna sensación que se le parezca. Alguna vez me dijeron que una verdadera amistad se basa en la confianza y en el respeto, dos cosas difíciles de lograr y mucho más complicadas de recuperarlas.

Algunas son instantáneas, en poco tiempo puedes apreciar y confiar mucho en una persona, por lo tanto respetarla y este sentimiento puede llegar a ser mutuo, creándose una relación indescriptible, que no tiene comparación alguna. Sin embargo existe el riesgo de que ese sentimiento de confianza, apreciación y respeto pueda ser de un solo lado, mientras que él o ella no piensa igual, por lo tanto se puede malpensar ese sentimiento tan inocente de querer tener una persona en quien confiar, alguien a quien poder contarle una serie de cosas que te pasan, pero sí con el tiempo te vas dando cuenta que solo tú lo estás haciendo, te das cuenta que no es una realidad la amistad que estás viviendo, te das cuenta que tu simple pero a la vez tan compleja forma de ser ha hecho que las cosas pasen o mejor dicho que creas que las cosas estén pasando de una forma que en realidad no es.

Sin embargo en muchos casos, la amistad se va dando poco a poco, con pequeños detalles, con pequeñas gestos, miradas, risas y se va creando un lazo de confianza que tal vez en semanas, meses o años se convertirá en algo irrompible y te darás cuenta de que realmente formaste una buena relación con esa persona, te darás cuenta de que no fue nada forzado, simplemente se dieron las cosas, los hechos, los problemas, las alegrías y él o ella siempre estuvo ahí. Siempre te dio ese apoyo sin que tú se lo pidieras. Te darás cuenta que realmente tienes un amigo o una amiga que siempre estará a tu lado, siempre y cuando tú estés dispuesto a conservar esa amistad.

Dicen que lo más lindo en la vida es poder tener un amigo, un verdadero amigo, pero por la hermosura de esta relación existen en el camino una serie de tristezas, de llantos.
“Tengo miedo que se rompa la esperanza, que la libertad se quede sin alas”

lunes, 31 de enero de 2011

¿Hablar de uno mismo ? ¿Para qué ? ..

Por qué nos gusta crear historias, cuentos, fábulas de personas que nunca hemos conocido, ni conoceremos. Por qué no nos gusta hablar sobre nuestras propias historias, por qué no escribir sobre lo que te pasa en cada día, en cada momento. Esas cosas que al parecer no tienen significado alguno, pero si te pones a analizarlas te das cuenta que tienen más sentido que tu vida misma.

Será porque tenemos miedo a expresar lo que sentimos, o por qué queremos mostrar una imagen de alguien que en realidad no somos. Sin embargo, cuando hacemos lo que realmente sentimos, podemos experimentar una tranquilidad incomparable.

Cada persona necesita un tiempo así, necesita su propio espacio. El poder pensar las cosas, las actitudes que está teniendo en su vida y que consecuencias están trayendo ellas. Sin embargo el poder tener ese espacio en el ruido de la cuidad, en la premura del tiempo, es casi imposible. Aún siendo verano y no teniendo las mismas responsabilidades no podemos darnos un espacio para nosotros mismos.

Pero siempre existen cosas que te hacen recordar algunos momentos de tu vida, sean tristes, alegres, molestos, pero que traen un sentimiento consigo y te pueden hacer llorar, reír o renegar. Pues pasó eso, un simple paisaje y un profundo silencio dieron rienda suelta a una serie de cosas que uno tiene dentro, que no le gusta expresarlas y menos con cualquier persona. Tal vez no existía la confianza necesaria para poder contar algunas cosas, pero se dio el momento y creo yo, que es el inicio de una buena amistad, es el poder conocer a dos chicas que valen mucho y que pasó lo que muchas veces pasa con la gente, el creer que uno tiene la razón sin haber experimentado algo, o conocido a una persona.

Ahora lo que toca es nuevamente entrar a la bulla, a los ruidos molestos de los carros, al tráfico diario y tratar de combatir para no caer en un sin sentido sin llegar al extremo de buscarle un por qué a cada cosa y poder disfrutar lo que nos pasa a diario.